¿Cómo construir experiencias híbridas que atrapen, generen vínculo y se recuerden? En un evento digital el enemigo no es el silencio, es la dispersión. Basta un clic para desaparecer. En estos casos, el mayor reto es la atención. Por eso, además de la escaleta técnica, hay que hacer hincapié en el guion emocional: qué queremos que sienta quien asiste, en qué momento, con qué intensidad. Emitir y provocar. Tan sencillo y tan complicado a la vez.
El guion es el mapa invisible del evento. Tan importante es lo que se quiere contar como la elección de una música que seduzca en la escucha, los silencios que respiran entre ponencia y ponencia, el cambio de ritmo en momentos oportunos, por ejemplo justo cuando la energía pueda caer. Todo cuenta. Para que un evento virtual sea memorable debe tener claras todas estas cosas. Por supuesto, la conexión debe ser lo suficientemente potente como para aguantar. Ahora bien, la narrativa es la que logra que el espectador decida quedarse.
Elegir bien también es diseñar
Lo último no siempre es lo mejor. Ni lo más complejo garantiza lo más eficaz. En un evento digital la tecnología es nuestra aliada, pero sólo si se pone al servicio de la experiencia. En Thankium lo tenemos claro. Normalmente seleccionamos las plataformas pensando en su utilidad narrativa: Hopin, Brella, Zoom Events… Cada una responde a una necesidad concreta t lo importante es entender para qué sirve cada una.
Además, complementamos estas plataformas con sistemas de votación en tiempo real, contamos con dinámicas de gamificación o espacios automatizados de networking. Todo lo hacemos con sentido, con originalidad. Nada resulta gratuito. Somos unos fieles defensores de estas experiencias que llegaron de la mano de la pandemia para quedarse. Estamos convencidos de que lo digital no es un decorado, es un lenguaje y como todo lenguaje, debe saber sostener los silencios y los diálogos sin perder el ritmo.
El equipo técnico, el nuevo escenógrafo
En un evento físico, la escenografía lo envuelve todo, la luz, la altura del atril, el sonido ambiente. En un evento digital, estas cosas se sustituyen con la realización. Algo que no debemos minusvalorar. Una transición mal medida o una cámara que no enfoca pueden ser suficientes para provocar la desconexión del público.
Para tener éxito a la hora de organizar un evento digital hay que tratar al equipo técnico como parte del equipo narrativo. Porque lo es. Cada plano tiene intención. Cada corte responde a una emoción. La multicámara, el diseño gráfico en directo, los frames animados, incluso los overlays que acompañan sin estorbar, todo lo que sucede en pantalla debe rezumar las ideas que la marca quiere transmitir, su esencia. Nada debe estar por estar. Ni siquiera la luz. Una luz mal calibrada, en un entorno virtual, pesa más que una silla incómoda en un entorno físico.
La segunda vida del evento
Una de las ventajas más potentes de los eventos digitales, incluso de los híbridos, es su capacidad para prolongarse. Cuando el directo termina, arranca la segunda vida del contenido. Algo que se debe prever desde el principio.
En Thankium diseñamos cada evento con ese concepto de continuidad en mente. Pensamos desde el primer instante qué secuencias se podrán convertir en clips, qué intervenciones se podrán fragmentar para redes, qué materiales merecen ser descargables. Porque un evento digital bien construido se transforma en contenido de marca, en herramienta de captación, en parte de una estrategia mucho más amplia. Lo que en directo se sintió como espontáneo, en diferido puede convertirse en una píldora memorable. Una buena edición es capaz de alargar el pulso emocional del evento durante semanas o meses.
Diseñar el calor a través del frío
Decir que lo virtual es frío es quedarse en la superficie. Lo frío es lo que no tiene alma. Una pantalla puede emocionar, si lo que hay detrás está construido con intención. En Thankium trabajamos para que un evento virtual “salga bien” y se sienta vivo. Para que deje algo, incluso cuando ya no esté en emisión. Si algo tenemos claro es que lo digital no es enemigo del recuerdo, es otro escenario. Como cualquier escenario, necesita ritmo, trama y verdad.

