Comunicación interna

Estudiar publicidad o no, esa es la cuestión

El mercado busca profesionales especializados, pero las universidades no los forman. Los estudiantes se ganan el puesto a golpe de máster, prácticas y videotutoriales.

Collage de cómics retro con texto en viñetas "OMG" y "WHAT" en fondo verde.
Collage de cómics retro con texto en viñetas "OMG" y "WHAT" en fondo verde.
Julián Martínez
Julián Martínez

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23 de enero de 2018

23/1/18

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4 min.

Siempre quise ser de todo así que, estudié publicidad. Descubrí que lo de estudiar publicidad se convertía en una profesión que podía abrirme las puertas a otras muchas: médico, abogado, veterinario, cocinero, actor, psicólogo… No hasta ser uno de ellos, pero si a entenderles, ayudarles y, en definitiva, a trabajar codo con codo. Dicen que la publicidad es una carrera versátil porque tiene salidas muy dispares. Yo incluso tengo compañeros de universidad que son camareros, ¡hasta en el extranjero! Vamos, que no hay límites para los que estudiamos Publicidad.

Basta con empezar la carrera para darte cuenta de que nadie tiene ninguna prisa, ni los profesores, ni tus padres, ni tus compañeros, y al final, ni si quiera tú mismo. Todo cobra normalidad. Hay mil ramas, mil enfoques, mil salidas… Igual por eso que deciden empezar sin tocar ninguna de ellas. Digamos que se trata de una carrera que te prepara el cinturón amarillo de muchas cosas, a partir de ahí, el resto de cinturones van por tu cuenta. Seamos honestos, hoy por hoy, un cinturón amarillo ya no sujeta ni los pantalones.

Para qué sirve estudiar publicidad

No digo que no haya que estudiar publicidad, pero sí creo que en ella se enseñan muchas cosas, demasiadas en mi opinión. A lo que me refiero es la especialización. El mercado busca profesionales especializados, pero las universidades no los están formando. Son los mismos estudiantes, que a golpe de máster, prácticas y videotutoriales, se ganan el puesto que tanto anhelan. ¿Mi consejo? Piénsate bien cada paso que das, si no estás seguro, no lo des. Eso no es perder el tiempo, es valorarlo. “Estudia para ser alguien”, “alquilar es tirar el dinero”, etcétera. ¿Te suena?

Hagas lo que hagas a partir de aquí, decidas estudiar la carrera, estudiar algún máster más especializado, un curso a distancia o estés esperando a ser bendecido por algún tipo de fuerza sobrenatural, si vas a trabajar en la industria, deberías saber algunas cosas que probablemente nadie te enseñará. Las he agrupado en 10 puntos, porque los decálogos venden:

  • El exterior atrae pero el interior enamora. Los publicistas enamoramos al público de una marca, producto o servicio. Más bien, somos como el Cupido que hace que surja el amor entre marca y cliente. Un poder que debes usar con responsabilidad al estudiar publicidad. Y que entre tú y yo, también puede usar en tu propio beneficio.

  • Detrás de cada pieza hay todo un proceso creativo y mucho trabajo. Nada ocurre al azar, y menos, por arte de magia o iluminación divina. Vamos, que lo más probable es que la solución a ese briefing que no te deja dormir la encuentres mientras estás trabajando… Aunque siempre podrás decir que te surgió el domingo mientras visitabas a tu abuelita en la residencia; vende más. ¿Vas pillando el rollo? Lo de estudiar publicidad puede ser muy cool.

  • Si no funciona, no es bueno. Aunque algunos publicistas parezca que se tienen de clientes a ellos mismos, en búsqueda de premios y fama personal, la mayoría somos gente honrada.

  • Te las verás con clientes que no saben lo que quieren, pero lo querían para ayer. Parece increíble pero las prisas desbloquean mentes y proyectos.

  • Tanto los clientes como tu propia agencia, todos quieren firmar un viral, la gran pieza, reconocimiento, éxito… Yo también.

  • Un publicista trabaja siempre, lo es siempre, y más si eres creativo. Como los policías que no están de servicio, seguimos teniendo nuestras obligaciones y deberes. ¿Dejarlo algún día? Siempre serás un expublicista, tendrás que aprender a vivir con ello. Como un excombatiente de la guerra de Vietnam, mismos problemas mentales pero sin pensión vitalicia. Estudiar publicidad es como un sacerdocio.

  • Todo depende del briefing. Sin él, no somos nadie. El briefing es en la agencia lo que tu madre era en tu casa.

  • El presupuesto no lo es todo. Esto es, quizá, lo más bonito de la profesión.

  • Los anuncios no son más que la punta del iceberg. Los publicistas están metidos en todos los fregados. Vamos, que si hubiera un quinto fantástico, ese sería un director creativo.

  • Y por último, un publicista debe saber de todo. Así que si todavía te incomoda cuando tu madre le cuenta a todos aquella vez que quedaste segundo en el campeonato de España de peonza, míratelo, por que eso debería ir también el CV.

Ahora en serio, estudies o no, la publicidad es una de las mejores profesiones del mundo. Porque usas tu cerebro, ¡y tu creatividad! Porque trabajas en multitud de proyectos dispares que te pueden llevar lejos, visitando clientes, probando productos y servicios, viajando. Y puedes, en cierto modo, cambiar el mundo. Lo puedes hacer cambiando a las personas que viven en él: con tus palabras, con tus diseños, con tus mensajes. Y si no, siempre te quedarán los partidos de futbolín en el descanso.

  • ¿Para qué sirve realmente estudiar Publicidad?

  • ¿Para qué sirve realmente estudiar Publicidad?

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  • ¿Qué no te cuentan en la universidad sobre ser publicista?

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  • ¿Hace falta especializarse después de la carrera?

  • ¿Hace falta especializarse después de la carrera?

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  • ¿Por qué los publicistas deben saber un poco de todo?

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