Si el contenido es el rey, el texto es uno de los caballeros de la mesa redonda. Deja que me explique. Lo primero de todo, ¿qué es el contenido realmente? En el diccionario encontramos varias acepciones, pero hay una que me interesa sobre el resto: “cosa que se contiene dentro de otra”. Entonces, dentro de una página web, ¿qué no es contenido?
Cuando se habla de contenido web, casi siempre nos referimos a texto, pero nada más lejos de la realidad. Si nos ceñimos a nuestra definición de contenido, el contenido web sería todo lo que tiene cabida en una web: además del texto, imágenes, vídeos, documentos, infografías, animaciones, sonidos, aplicaciones, etcétera. Parece que el texto sea la única manera de alcanzar las buenas posiciones en Google. Mejor veamos un caso práctico.
Qué busca el usuario
Si buscamos juegos online en Google, con un promedio de hasta 10 millones búsquedas mensuales, es decir, una keyword muy competitiva, el ganador es: www.juegos.com. Si visitas esta página web, te darás cuenta rápidamente que el texto brilla por su ausencia. Nada más que encontrarás juegos online; precisamente lo que el usuario busca. Así llegamos a una de las claves para entender cómo funciona Google o cualquier otro buscador: muestran las páginas webs que piensan que mejor encajan con la búsqueda.
Entonces, ¿cómo consigue esta página posicionarse en primera posición con una cantidad de texto tan escasa? Es cierto que Google se basa en palabras claves para mostrar los diferentes resultados, pero una vez Google relaciona un sitio web con esa palabra clave, escalar posiciones depende de otros muchos factores. Lo cierto es que hay uno que está por encima de todos: la respuesta de usuario.
Contenido que enamora
Piénsalo bien, ¿crees que Google es capaz de medir la calidad de un texto, un vídeo u otro contenido? Google lo puede casi todo. Lo que ayuda conseguir un buen posicionamiento en buscadores es precisamente la interacción del usuario con esos contenidos. Es decir, un bajo porcentaje de rebote, el número de páginas interiores vistas por visita, los tiempos de permanencia y, en general, el comportamiento del internauta en el sitio web.
Dejando atrás el símil de los caballeros y reinos, conseguir las primeras posiciones en buscadores es, más que conquistar, enamorar. Sea el contenido que sea, tiene que hacer que los usuarios se queden un buen rato, vuelvan regularmente, comenten los contenidos, los compartan y en general, generen interacción. En esta historia cualquiera puede sacar a Excálibur de la roca.

