Desconectar o no, esa es la cuestión. Con desconectar me refiero dejar las redes sociales, el WhatsApp y todo lo que conlleva tener Internet en el bolsillo. En definitiva, es un cambio que pasa por abandonar el smartphone y volver al patatófono. Sí, así son los tiempos, ahora llevar un móvil de los de antes te convierte en un radical bajo sospecha; además, no pueden espiarte con los métodos actuales.
Hoy en día, y el que diga lo contrario miente, miramos con una mezcla entre recelo y admiración a aquellos que deciden desconectar y cerrar su perfil en Facebook. “¿Y qué haces en tus tiempos muertos en el trabajo?”, se preguntarán algunos.
Parece que esto de desconectar sea como el tabaco, lo consumes pero sabes que no está bien. Para mí las redes sociales e Internet son como el alcohol, puedes acabar hablando alemán en un chiringuito en la playa en la mejor noche que recuerdas o puedes arruinarte la vida. Es una cuestión personal.
En busca de una señal para desconectar
Antes, cuando los teléfonos móviles eran sólo teléfonos portátiles, para desconectar bastaba con no tener uno. Así de sencillo. Ahora, tener un teléfono móvil y no un smartphone es incluso una desconexión más radical que la de antaño. Y esto, lo mires por donde lo mires, es una oportunidad de negocio. Conectado o desconectado, quiero tu dinero.
En el fondo lo único que espera esta gente, aquellos que dudan entre si desconectar o no, es una señal. Esa idea de desconectar, de ir a contracorriente, contra el sistema y en cierto modo contra el consumismo, pasa por consumir un poco más. Sólo 50 € más. Eso es lo que cuesta el “escóndeme el tabaco para que no me lo fume” o también llamado nuevo Nokia 3310.
¿Recuerdas el eslogan de Nokia? Es una pregunta retórica, claro que lo recuerdas: Connecting people. Como también recuerdas su clásico tono de llamada. Pues Nokia lo ha vuelto a hacer. En 2011 dejaron de usar ese famoso eslogan que presentaron a principios de los años 90. ¿Por qué? Pues quizá era demasiado atrevido salir con un Disconnecting people. Pero ya se sabe, el que calla otorga.

