Con la llegada de las nuevas tecnologías, el mundo de los creativos de publicidad dejó de ser el mismo para ser mejor. Ahora, cualquier excusa es susceptible de convertirse en un soporte de comunicación idóneo para anunciantes insaciables de segmentación. Marcas que se casan con otras marcas teniendo como celestinas a las agencias de publicidad. Fiestas en las que la publicidad siempre es la invitada. ¿Qué pasa si es la publicidad quién organiza la fiesta? ¿Qué pasa cuando e envuelve la solidaridad y los directores se transforman en creativos sin fronteras?
Eso es precisamente lo que se le ocurrió a un grupo de creativos solidarios afincados en Londres. Una iniciativa ciudadana encabezada por un colectivo de voluntarios conocidos como Glimpse, cuyo objetivo es “concienciar a la gente de su capacidad de cambiar las cosas”. ¿Qué hicieron? Inundar el metro de Londres de imágenes de gatos.
Invasión de gatos en el metro
Durante dos semanas transformaron una de las estaciones de metro más ajetreadas de Londres en un gigante festival de gatos… ¿Por qué? Pensaron que sería divertido.

Una acción bautizada como Citizens Advertising Takeover Service, cuyo acrónimo es CATS. Los ciudadanos toman el control de la publicidad. Una campaña donde ciudadanos hablan a ciudadanos y un mensaje que no incita a comprar, pero que vende mucho. CATS nos acerca la idea de que las experiencias y las relaciones valen más que las cosas que se pueden comprar. También nos enseña que la publicidad es la comunicación más poderosa que existe. Bienaventurados los creativos sin fronteras que usan sus poderes para hacer el bien.
Un espacio publicitario no es más que un espacio donde decir algo. Lo que pasa es que suele ser la publicidad la única que los ocupa, pero cualquiera puede hacerlo. En este caso, la acción les costó 23.000 libras que recaudaron a través una campaña de crowdfunding en Kickstarter. Curioso, pedir dinero a los pobres para robarle espacios a los ricos. ¿Por qué tanto apoyo? Bueno, era impactante, un soplo de aire fresco contra la saturación publicitaria y una ayuda para muchos gatitos que esperaban un hogar. Ni en los mejores briefings. Larga vida a los creativos sin fronteras.

