MIW Smart Mirrow
MARCA DISEÑADA POR THANKIUM
MIW Smart Mirror es una marca creada para dar identidad a un dispositivo concebido bajo un concepto innovador, un objeto que necesitaba un territorio propio para expresar su carácter y su potencial. La marca nació para definir cómo debía presentarse, cómo debía ser percibida y de qué manera podía construir un universo visual coherente con la singularidad del producto. Ese fue el punto de partida que dio sentido a todo el trabajo posterior. Había que crear no sólo un nombre, sino una presencia capaz de sostener el presente y anticipar el futuro del dispositivo.
Desde esa premisa comenzó el proyecto. Lo que llegó a nuestras manos despertó curiosidad inmediata: un concepto que parecía escapado de un cuento y que, sin embargo, superaba cualquier expectativa al tenerlo entre nosotros. El encargo consistía en dotarlo de identidad y construir su línea gráfica, de modo que dedicamos buena parte del primer encuentro a probarlo, explorarlo y entenderlo. Ese primer contacto marcó el camino: no estábamos ante un simple encargo, sino ante la oportunidad de imaginar hasta dónde podía crecer la marca que estábamos a punto de crear.
Con esa energía arrancó el proceso de naming y de identidad visual. Las referencias más obvias, como el inevitable “espejito, espejito”, pulularon por nuestra mente, pero sabíamos que no podían guiarnos. Queríamos una marca capaz de irradiar innovación, elegancia y tecnología sin apoyarse en lo predecible. Nos centramos en la esencia del espejo: su capacidad de reflejar, duplicar y transformar. El nombre debía dialogar con esa naturaleza y hacerlo desde un lenguaje propio.
Así evolucionó Mirage Mirror hacia MIW Smart Mirror, un cambio que conservaba la idea del espejismo, lo visible y lo invisible, mientras abría una identidad más precisa. Diseñamos un ambigrama, MIW, cuyo reflejo podía leerse incluso al girarlo ciento ochenta grados. La simetría y la dualidad eran parte de su ADN. Como en los espejos del Callejón del Gato, el observador podía confundir la realidad con su propia imagen, dos versiones de una misma percepción. El logotipo nació limpio, minimalista y contundente, sin adornos innecesarios.
La identidad visual se construyó con Cool Gray 9 como color principal, acompañado de tonos sutiles que reforzaban elegancia y ligereza. Las aplicaciones gráficas se resolvieron desde la sobriedad: líneas depuradas, espacios medidos y un protagonismo claro para el producto. El sistema debía adaptarse a cualquier soporte, desde la interfaz del dispositivo hasta materiales impresos y presencia digital, y mantener coherencia en contextos tecnológicos o de estilo de vida.
Los touchpoints materializaron esa intención. Las tarjetas de visita, convertidas en pequeñas superficies con efecto espejo, ofrecían un guiño sensorial al producto y reforzaban la experiencia de marca con un destello tangible. Un detalle preparado para instalarse en la memoria.
Más allá del diseño inmediato, MIW Smart Mirror abrió la puerta a escenarios futuros, como integración en entornos de domótica, vínculos con experiencias de realidad aumentada o presencia en nuevos contextos de uso. La marca no se concebía como algo estático, sino como un organismo vivo capaz de evolucionar con su audiencia. Porque construir una identidad no es solo diseñar un logotipo, sino definir una imagen capaz de vibrar, inspirar y reflejar lo mejor de aquello que representa.





