Bon Gustu
Bon Gustu se concibió como un restaurante donde la cocina asturiana pudiera encontrar un lenguaje propio en Madrid. El proyecto partía de una idea clara. Apostar por una gastronomía que uniera técnica y memoria, producto y mirada contemporánea, con un equilibrio que se reconociera en cada plato. Desde el inicio el equipo estuvo a la altura de esa ambición. En cocina, Daniel Villoria; en sala, Alberto G. A., cuya profesionalidad y trato cercano dieron forma a la experiencia del restaurante desde el primer día.
El proyecto creció apoyado en una identidad que buscaba coherencia entre el discurso culinario, el tono de marca y la experiencia en sala. Bon Gustu se construyó desde una mirada que cuidaba tanto la propuesta gastronómica como la forma de presentarla. Desde la carta hasta los detalles del servicio, todo respondía a una idea común. Crear un espacio que ofreciera una experiencia sólida y cercana, con una raíz asturiana presente en sabores, gestos y maneras de entender la mesa.
La colaboración con Thankium formó parte del proyecto desde sus primeros pasos. La agencia creó el nombre del restaurante, desarrolló la carta, diseñó la web y articuló el sistema de reservas. La elección de Bon Gustu sintetizaba la filosofía del chef y sugería la idea de buen gusto aplicada tanto al plato como al ambiente. Esa coherencia guio también la identidad visual, la narrativa digital y la estructura de la carta.
El chef Daniel Villoria aportaba una trayectoria que sostenía la ambición del restaurante. Asturiano de nacimiento, desarrolló su carrera junto a figuras clave de la gastronomía española. Trabajó con Marcos Morán en Casa Gerardo, donde profundizó en la esencia contemporánea de la cocina asturiana. Se formó con Alberto Chicote en Pandelujo, etapa que le permitió afinar técnica, ritmo y creatividad. Más tarde integró el equipo de David Muñoz en DiverXO, entorno que le acercó a una visión radical, conceptual y altamente exigente. Esa suma de aprendizajes moldeó la base técnica y emocional con la que llegó a Bon Gustu.
Ese recorrido también se reflejó en el plato que se convirtió en el icono del restaurante. El Küiru, nombre creado por Thankium a partir del verbo esperanto kuir adaptado al asturiano, expresaba el espíritu de la propuesta. La prensa lo describió como "la olla interactiva", un plato en el que el comensal participaba, probaba y cocinaba en un caldo intenso y lleno de matices. Una elaboración que unía raíz, técnica y creatividad, y que resumía la personalidad del chef.
La recepción crítica confirmó la solidez del proyecto. Luis Cepeda destacó en On Madrid la atmósfera del comedor, el enfoque contemporáneo con raíz asturiana, el servicio detallista de Alberto y la cocina dirigida por Daniel Villoria. El Küiru se consolidó como símbolo del restaurante y como ejemplo de cómo la identidad construida desde Thankium reforzaba la propuesta culinaria. Bon Gustu logró así un lenguaje propio dentro de la escena gastronómica madrileña.



