Ayuntamiento de Grañén
El Ayuntamiento de Grañén desarrolla su labor en un municipio que combina tradición agrícola, vida comunitaria y un paisaje propio de los Monegros. Su actividad se orienta a gestionar los servicios esenciales, acompañar a la población en su día a día y promover iniciativas que refuercen la calidad de vida. La administración local ha buscado siempre un equilibrio entre el arraigo rural y las necesidades contemporáneas, con una atención cercana a vecinos y asociaciones que sostienen la identidad del municipio.
Con el tiempo el ayuntamiento ha impulsado proyectos culturales, deportivos y de mejora urbana que dinamizan la vida del pueblo y ofrecen nuevas oportunidades a sus habitantes. Ese compromiso con la comunidad también definió la petición con la que acudieron a Thankium. La preocupación por la pérdida de población había crecido y el consistorio sabía que muchas personas vivían en Grañén sin estar empadronadas. La consulta era directa. ¿Sería posible crear una acción capaz de animar a esos vecinos a inscribirse y recuperar su vínculo administrativo con el municipio?
La solución no podía limitarse a una campaña informativa. El reto era emocional y pedía un enfoque distinto. Con el Día de San Valentín cerca surgió una idea que encajaba con la sensibilidad del pueblo. Si Grañén sentía que su cariño no estaba del todo correspondido, quizá había llegado el momento de escribir una carta de amor. Una campaña epistolar que convertía un trámite en un gesto y que permitía hablar de pertenencia, raíces y memoria con un lenguaje sincero y cercano.
El proyecto avanzó a contrarreloj y el Ayuntamiento se implicó desde el primer momento. Se prepararon mil cartas que alcanzaron a más de dos mil personas. Eran misivas dobladas y enviadas a mano por el alcalde y su equipo, un detalle casi artesanal que reforzaba el espíritu de la acción. Cada carta recordaba que detrás del padrón había un municipio que seguía contando con sus vecinos y que la inscripción no era un mero trámite, sino una forma de reconocer su vínculo con Grañén.
Pocos días después se celebró el Día del Empadronado, una fiesta pensada para dar la bienvenida a quienes habían decidido inscribirse. Hubo música, productos locales y una camiseta con la frase Amo Grañén. La jornada sirvió para reunir a vecinos antiguos y nuevos en un ambiente que reflejaba el propósito de la campaña. Recuperar la cercanía, reforzar el sentido de comunidad y recordar que la identidad del pueblo también se construye con gestos compartidos.
Los resultados confirmaron la fuerza de la propuesta. Sesenta y tres personas se empadronaron tras recibir la carta, una cifra muy significativa para un municipio de esta escala. La historia saltó a los medios y logró reconocimiento en los Premios Agripina, donde la campaña fue finalista en las categorías de Servicios Públicos y Eficacia. Más allá de los titulares quedó algo más importante. La certeza de que el vínculo con Grañén seguía vivo y sólo necesitaba una invitación directa para volver a ocupar su lugar.




